QUIERO LEER UNA ENTRADA AL AZAR

4 feb. 2010

Estoy en Internet luego existo

Es lo que diría un tal René Descartes si viviera hoy en día. También hay versiones de esta máxima: “Estoy en Facebook luego existo” o “Estoy en Twitter luego existo”. Hace ya años que pensé en este hecho y en cómo hoy en día envejecer puede ser un factor no sólo físico ni tampoco psicológico, sino que existe una dimensión tecnológica de la edad.


Sé que mucha gente no compartirá esta opinión y, francamente, lo entiendo, porque los términos en que está expresada son aún bastante vagos. Pero, parémonos a pensar por un minuto. ¿No es Internet una parte de nuestra vida diaria que no compartimos con gente de, digamos, 70 años o mas? (Lo digo tan sólo por poner una edad a la brecha digital, sé que existe gente de 90 que usa Internet), ¿Puede una persona joven (de, y aquí ya no me atrevo a poner edad para no herir a nadie) permitirse no usar Internet?, ¿Qué pasa cuando queremos encontrar a alguien, conocer cualquier tipo de información? ¿No usamos a caso Internet? Por no hablar de las compras, los ligues, las conversaciones, los juegos... ¡y hasta las rosas virtuales! que mantenemos a diario a través de las distintas redes que la gran red nos brinda.


¿Estar fuera de esa sociedad red no es un tipo de muerte? (virtual, digital, pónganle ustedes nombre, pero muerte al fin y al cabo). Quizás, inconscientemente, lo que intento hacer con mi blog es traer a “la red” ese otro entramado, el del ritmo del barrio, marginado de la sociedad virtual, el de las historias callejeras, el del alma del pueblo que habita en las esquinas. Quizás, solo quizás, a través de estos modestos posts lo que intento es practicarle a un barrio decadente una cura contra la muerte digital.


Calles de Tetuán con la sierra de Madrid al fondo.  Foto: BeaBurgos